1914-2014 DICCIONARIO CEMENTERIO DEL ESPAÑOL

MARTA P. CAMPOS

una vitrina para todas las palabras que fallecen

Tuve la suerte de intercambiar impresiones con el antropólogo Germán Ferro Medina, autor del Diccionario de Palabras que Mueren y sería él quien comentase en uno de los correos electrónicos: «tienes un gran desafío ya que tu proyecto no solo es volver sobre un libro objeto en esta revolución digital, sino que tu proyecto es arte y también memoria.’ Y es esto último lo que considero más importante, el habilitar un lugar en el que estas palabras borradas, erróneas, arcaicas, puedan ser visitadas. 1914 – 2014 no pretende ser un trabajo de investigación lingüística, sino un libro de artista en el que a las palabras muertas, obsoletas y/o sobrantes, se les proporcione un lugar en el que ser escuchadas. Ese lugar es la página en blanco, a la que son devueltas sin ningún significado que justifique su ausencia en el diccionario actual. En tan solo cien años, más de 2000 entradas del diccionario han sido eliminadas por diversas razones. Una de ellas es la necesidad de hacer sitio a todos los neologismos que vamos incorporando en nuestro vocabulario. Así, parece que se evita crear un diccionario inmanejable, que cuente con miles de páginas. Esa falta de espacio, o exceso de información, es lo que nos invita a la creación de otro lugar en el que las palabras eliminadas puedan ser leídas y visitadas: un cementerio de palabras. En 1914 – 2014, cada palabra dispone de su lugar, de su lápida en papel. A su vez, cada término cuenta con su espacio virtual en un foro en el que pueden ser leídas junto con sus definiciones y en el que se invita a sus visitantes a escribir sus opiniones e ideas en torno a ellas.